Todos los equipos mutan, cambian o se transforman a lo largo de las temporadas. Parten de una idea inicial y, según el perfil de los futbolistas que llegan o se van, el entrenador va dando forma al equipo para que sea lo más competitivo y fiable posible. El Sevilla, además, es capaz de adaptarse a varios registros diferentes, dependiendo del rival o de lo que exija el partido, como se pudo ver en la segunda parte del partido de Champions ante el Dortmund. Un segundo periodo donde salió uno de esos hombres que más están apoyando y aprovechando esos movimientos de Lopetegui. Se llama Óliver Torres.

El centrocampista extremeño, como ya sucediese el pasado año por esta época, cuando Éver Banega apenas jugaba por problemas físicos, ha dado un paso al frente. Y el entrenador le está recompensando. Ha sido titular en los últimos cuatro partidos de Liga. Se coloca como el centrocampista más adelantado, haciendo por momentos más labores de mediapunta que de interior, con Fernando y Jordán (o Rakitic) por detrás. Esa liberación del tercer hombre posibilitan que el fútbol a dos toques y de transiciones rápidas florezca a los pies de un jugador que da continuidad al juego de ataque.

También es cierto que la ausencia de Ocampos, desplazando a Papu Gómez a una banda, no han abierto el melón de qué sucederá cuando ambos argentinos estén a disposición de Julen y deba decidir cómo compone el puzle. Siempre se caen del equipo las piezas más débiles o los hombres con menor peso específico. Es lo que le ocurrió por ejemplo a Óliver en la fase final de la Europa League. O en los duelos ante Barcelona en Copa y Dortmund en Champions. Aun así, los minutos que tuvo en estos partidos los aprovechó, como la gran asistencia que le dio a Rakitic ante el conjunto azulgrana.

También dio otra asistencia en el último partido de Liga ante el Huesca. Aprovecha sus minutos y ya ha levantado la mano pidiendo incluso un mayor protagonismo en este Sevilla, quitánsose la careta de suplente o revulsivo. El nuevo orden futbolístico hacia el que camina el equipo andaluz, dirigido por su entrenador, beneficia las cualidades del 21. Lopetegui le pedía una mayor personalidad y responsabilidad en las grandes citas. Ese paso al frente que parece querer dar en estos momentos. Óliver Torres es el abanderado de la Unidad B que está dispuesta a ponerse en primera fila, justo ahora que cada partido es una final.