Asier Illarramendi alargará dos o tres días más la magia de la noche víspera de Reyes, para ver si Imanol Alguacil se suma a Melchor, Gaspar y Baltasar y le convoca para el partido de este próximo sábado en el Sánchez Pizjuán, si él termina que demostrar en los entrenamientos que restan hasta entonces que por fin ha dejado atrás la grava lesión muscular que ha sufrido los últimos 16 meses. El ‘4’ sueña con volver a disfrutar del fútbol en este 2021, después de un año en blanco.

Illarramendi lleva ya varias semanas entrenando casi con normalidad junto al resto de sus compañeros y parece que las sensaciones que ha tenido han sido cada día mejores, por lo que la operación a la que fue sometido el pasado 5 de julio, para reconstruir su músculo aductor largo derecho y el posterior tratamiento de rehabilitación habrían funcionado.

El propio Imanol Alguacil así lo dejó entrever en su rueda de prensa del pasado sábado, preguntado por MARCA sobre la situación del mutrikuarra. «Ojalá que no me equivoque pero estoy convencido que, con la semana limpia que tenemos de entrenamientos, puede ser la que viene su semana definitiva para entrar en convocatoria. Y, si la pasa, estará preparado para entrar en la convocatoria para Sevilla», anunció.

Su vuelta, sobre todo si tiene algunos minutos contra el Sevilla, supondría dejar atrás un calvario de 16 meses, con subidas de moral como la que tuvo a principios de marzo del pasado año, cuando parecía que volvía, y bajadas como el nuevo parón post confinamiento y la vuelta al quirófano.

16 meses sin jugar y casi dos años de baja

Illarramendi, que pasó el día de ayer en la nieve, en una muestra más que ha vuelto a la dinámica grupal habitual, no juega un partido desde el 30 de agosto de 2019, hace como decimos más de 16 meses, pero ese sólo era el quinto que disputaba desde el 10 de febrero de ese mismo año, que fue cuando empezaron todos sus problemas, tras la importante rotura de fibras que sufrió en su aductor en la visita al Valencia, con lo que son casi dos años los que lleva sin competir con asiduidad.

El de Mutriku, si termina volviendo a la absoluta normalidad futbolística, se encontrará con que, en su ausencia han aparecido en su posición de pivote Ander Guevara y Martín Zubimendi, cuyo nivel ha sido tan alto que han llevado a la reconversión a la demarcación de central de Igor Zubeldia, que en principio era su sustituto.

Imanol tendría, por tanto, mucho y bueno donde elegir, pero el nivel de Illarramendi y los muchos partidos que va a tener la Real en los próximos meses apuntan a minutos para todos, sobre todo si regresa a su altísimo rendimiento de antes de la lesión.