El 8 de marzo rodó por última vez el balón en el José Zorrilla, dejando desde entonces huérfana a la afición del Real Valladolid por culpa de algo, entonces, difícil de prever. El destino, que parecía deparar inicialmente partidos a puerta cerrada, ha querido que el 1-4 frente al Athletic Club sea hasta el momento el último partido de los blanquivioletas. La actualidad, no obstante, no se ha detenido.

Último partido, última derrota (8 de marzo). Un Athletic Club de resaca visitaba el José Zorrilla con la sensación en la parroquia local de una suerte de ahora o nunca, después de que el rival pasara a la final de la Copa del Rey y lo celebrara convenientemente. Nada más lejos: el peor partido en defensa en toda la temporada propició una goleada extraña (1-4), porque el equipo sí generó ocasiones y apenas las recibió.

Puerta cerrada (10 de marzo). LaLiga decide que, al menos las dos próximas jornadas, sean sin público. Leganés y Celta iban a ser los rivales, lo que habría propiciado que el Real Valladolid jugase por primera vez en su historia sin público como local, en el encuentro previsto para el día 21 frente a los vigueses.

El club se blinda ante el coronavirus (11 de marzo). Anticipándose a cualquier decisión que se pudiera dar a posteriori, David Espinar anuncia medidas para extremar las cautelas en contra del Covid-19, tales como el teletrabajo de sus empleados o la anulación de los viajes de los técnicos o las ruedas de prensa. Además, decide que hasta nueva orden el equipo se ejercitará a puerta cerrada y que la cantera suspenderá su actividad momentáneamente, después de la decisión de parar el fútbol base y amateur en todo el país.

Los entrenamientos seguirán en casa (13 de marzo). Un día después del aplazamiento de la competición por parte de LaLiga, y siguiendo el ejemplo de otros clubes, el Real Valladolid anuncia que el del día siguiente será el último entrenamiento grupal hasta nueva orden. Su técnico, Sergio González, deja claro, no obstante, que entrenar en casa «no son vacaciones». Desde entonces, el trabajo sigue siendo así, confinados y en solitario.

Rechazo a los test ofrecidos por LaLiga (18 de marzo). En un gesto aplaudido y luego imitado por otros, la entidad decide rechazar los test ofrecidos por LaLiga para detectar posibles contagios en su plantilla alegando que «hay gente que lo necesita más». La decisión es destacada por la prensa internacional y es bien recibida y agradecida por los aficionados en las redes sociales.

Porro, multado; Ben Arfa, a la Residencia (23 de marzo). Pedro Porro hizo visible en sus redes sociales su malestar por haber sido multado por la Policía Municipal de Valladolid después de haberse saltado el confinamiento, aunque más tarde pidió disculpas, después de recibir infinidad de críticas. Mientras tanto, ya en esos días, Ben Arfa convivía con los dos canteranos ghaneses en la Residencia de Jóvenes Jugadores después de verse obligado a abandonar el hotel en el que se hospedaba.

Descartado el ERTE (26 de marzo). De nuevo el club ejemplariza, en este caso, anunciando públicamente su rechazo a aplicar un ERTE a sus trabajadores y el inicio de las conversaciones con los jugadores para estudiar posibles ajustes salariales que, en todo caso, se pretende que no afecten al común de los empleados. De nuevo, la afición y la opinión pública se unen para aplaudir la decisión del Real Valladolid.

Al habla Ronaldo (30 de marzo). El presidente explica en los medios oficiales del club las razones que le han llevado a descartar dicho ERTE y repasa en qué posición deja la situación actual proyectos como el de la ciudad deportiva, a la fuerza, detenida. «Esto va a retrasar un poco nuestros planes», reconoce. Su deseo, «jugar los partidos hasta el final de la temporada».

La Fundación elabora mascarillas (1 de abril). El Real Valladolid anuncia un acuerdo con la UVA y con Comercial ULSA para ayudar en la fabricación de miles de mascarillas protectoras que se pondrán al servicio de los estamentos que lo necesiten. Bajo el lema «Juntos somos más fuertes», el club hace público un vídeo en el que se puede comprobar cómo colaboran con esta labor rostros conocidos como el de Alberto López Moreno y otros empleados. Otra vez, los aficionados destacan el orgullo con el compromiso mostrado y el sentimiento de pertenencia.