Desde que llegó al Real Madrid en el verano de 2018, o incluso antes de aterrizar en el Bernabéu, Marcelo ha ejercido un rol casi paternal con Vinicius. Le ha aconsejado. Le ha advertido. El mismo papel que desempeñó Roberto Carlos con él cuando fichó por el club blanco en 2006. Marcelo se instaló en Madrid con 18 años, la misma edad que tenía Vini. Y nada más llegar al vestuario se encontró con el mejor padrino. Roberto Carlos le acogió bajo su manto. Le ayudó a instalarse en la capital de España, junto a él la adaptación fue a una mayor velocidad e incluso persuadió al Madrid para que no le cedieran en su primer año, plan que manejaban en las oficinas del Bernabéu. Su relación era tan estrecha que Roberto Carlos le invitó a pasar unas Navidades con su familia debido a que Marcelo, por problemas de agenda, no podía viajar a Brasil en esas fechas y volver a tiempo para entrenarse.

“Marcelo es mi heredero en el Madrid”, proclamó Roberto Carlos en una entrevista en AS en noviembre de 2007. Y no falló en su pronóstico. Sobre el césped, ambos han marcado una época en el Bernabéu, que lleva bailando samba con su lateral izquierdo los últimos 23 años. Roberto fichó en 1996 y se marchó en 1997 con una hoja de servicios brillante: jugó de blanco 527 partidos, marcó 68 goles y conquistó 13 títulos (tres Copas de Europa, dos Intercontinentales, una Supercopa de Europa, cuatro Ligas y tres Supercopas de España. Marcelo llegó en 2006 y hasta ahora ha jugado 505 encuentros, ha marcado 40 goles y suma 21 títulos: cuatro Copas de Europa, cuatro Mundiales de Clubes, tres Supercopas de Europa, cuatro Ligas, dos Copas del Rey y cuatro Supercopas de España. Pero Marcelo no sólo ha sido el sucesor de Roberto en el campo. También en el carácter. Se ha consolidado como uno de los líderes con más jerarquía del vestuario (es el segundo capitán), ha sabido lidiar con las suplencias, inocula alegría a la caseta y está encima de los jóvenes.

Eso hizo desde el principio con Vinicius. Nada más fichar por el Real Madrid y antes de pisar el vestuario, el lateral izquierdo le telefoneó en varias ocasiones (como Casemiro) y le hizo un tutorial exprés de lo que era el Madrid. “Aquí un día eres Pelé y al otro no juegas”, confesó Vinicius que le dijo Marcelo. Después, se ha convertido en una suerte de ‘guía espiritual’ del joven brasileño. Su conexión sobre el césped (el lateral no para de aconsejar a Vini) y fuera de él es permanente. Marcelo fue su gran apoyo cuando el ex del Flamengo llegó a escuchar algún silbido del Bernabéu. Cuando marcó ante Osasuna y descargó esa presión acumulada llorando sobre el césped, el lateral le consoló en el vestuario, pero se vistió de ‘jefe’ públicamente. “No va a ser el último llanto de Vinicius. Sabe que en cada partido tiene que demostrar las cosas porque si no lo hace le van a exigir», declaró Marcelo.