El peor de los presagios se ha cumplido con Iván Calero. El lateral derecho del Málaga tiene parcialmente roto el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda y un esguince en el ligamento lateral interno. Será intervenido quirúrgicamente en unas dos semanas. El tiempo estimado de baja es de varios meses, por lo que se perderá todo lo que queda de temporada.

La desafortunada acción que acabó con la temida lesión la sufrió Calero a los cinco minutos del derbi ante el Almería. Luchaba por un balón con Umar Sadiq cuando cayó al césped con todo el peso del cuerpo entre el hombro y el cuello. Sin embargo, de lo que se dolía el madrileño era de la rodilla izquierda. Desde el primer momento, las sensaciones del jugador, aunque se pudo marchar por su propio pie, fueron muy negativas. Incluso el propio Pellicer reconoció al final del encuentro que tenía mala pinta su lesión.

La gravedad de la misma se confirmó ayer lunes tras pasar pruebas radiológicas. Por delante, muchos meses de rehabilitación. Pero antes, el paso por el quirófano, que llegará a finales de mes puesto que hay que esperar, entre otras cosas, a que baje la inflamación en la articulación dañada.

Un grave contratiempo

Calero estaba siendo el futbolista más utilizado por el técnico gracias a su polivalencia. Es quien más minutos ha sumado hasta ahora y no se había perdido ni uno solo de los 18 partidos disputados. Además de su posición natural en el flanco derecho de la zaga, ha actuado como lateral izquierdo -incluso marcando un gol- e incluso como extremo derecho.

Ante esta situación, el Málaga se verá obligado a darle de baja federativa y buscar un sustituto en el mercado invernal. Siempre, claro está, que LaLiga lo autorice, puesto que no hay margen en el límite salarial. Hay que recordar que Aarón Ñíguez, sin contrato, se entrena todos los días con el equipo.