ECelta ha pasado de vivir en un estado permanentemente festivo y de celebración a entrar en cierto grado de depresión. No hizo un buen partido ante el Real Madrid el pasado sábado y encajó una ‘manita’ en Ibiza, despidiéndose de la Copa antes de lo previsto. Coudet quiere revertir la situación cuanto antes, empezando por el partido liguero de este viernes ante el Villarreal. Un quebradero de cabeza para un técnico que no podrá disponer de jugadores clave en su equipo.

Y es que el hecho de no contar con Iago Aspas -situación que se prolongará durante casi un mes- ya por sí solo enciende todas las luces de alarma, pero si además se le suma las ausencias de Nolito y Renato Tapia, el problema es mayúsculo.

Lo es más después del muy deficiente -rozando el ridículo- encuentro de los menos habituales en Ibiza. Coudet fue claro: «Nuestra realidad indica que hay que trabajar, y mucho, para acortar la distancia entre los jugadores que tienen mayor participación y los que no la vienen teniendo».

Iago Aspas es insustituible en el Celta, y lo sería en cualquier equipo de LaLiga, sus nueve goles y seis asistencias así lo certifican. Pero por si fuera poco, Nolito es el segundo máximo realizador del equipo con seis tantos, entre Liga y Copa, y el sancionado Renato Tapia es el futbolista que aguanta y da equilibrio a todo el dispositivo táctico del entrenador. Ninguno de ellos estará este viernes.

Viendo los minutos que ha repartido a su ‘segunda unidad’ Coudet, las soluciones podrían pasar por la entrada en el equipo inicial de Okay, Beltrán y Baeza pero con diferentes ajustes tácticos, como la posibilidad de adelantar la posición de Brais Méndez. Para encontrar soluciones, el técnico apenas contará con dos sesiones de entrenamiento. Lo dicho, un auténtico quebradero de cabeza.