El Eibar está irreconocible. Habitualmente el estadio de Ipurua era su fortín, donde labraba su permanencia en Primera División. Pero en la temporada 2020-2021, en la que todos los partidos se han disputado a puerta cerrada, sin aficionados, por el coronavirus, han cambiado las tornas. Tras las 7 primeras jornadas ligueras, el equipo guipuzcoano ha sumado menos puntos como local (2) que como visitante (6). Los 8 puntos que atesora tras disputar 7 partidos, permiten al conjunto entrenado por José Luis Mendilibar ser undécimo en la clasificación, una posición holgada para un club que aspira a seguir en la máxima categoría, aunque también hay que tener en cuenta que otros equipos han disputado menos encuentros debido al COVID-19, que altera muchas cosas.

El deporte profesional está afectado por las consecuencias de la pandemia, que provoca ‘anormalidades’. Así, en el ciclismo, en el Tour de Francia y el Giro de Italia, han ganado dos jóvenes deportistas de forma sorprendente, Tadej Pogacar y Tao Geoghegan, respectivamente, tras unas carreras muy igualadas. En el balompié también han cambiado muchas cosas al no haber público en las gradas. El ‘factor campo’ ya no es tan decisivo, porque sin el apoyo de sus seguidores, los estadios están desangelados y los clubes no pueden contar con la ayuda extra del ‘jugador número 12’. La disputa de partidos a puerta cerrada por el coronavirus, sin aficionados, hace que sea más difícil ganar como local, pero más sencillo triunfar como visitante. Así, un recién ascendido, el Cádiz, ha vencido en el feudo del campeón liguero, el Real Madrid, en Valdebebas (0-1), algo impensable en condiciones ‘normales’. La competición sin público ‘iguala’ a los competidores al no existir el ‘miedo escénico’ en feudos vacíos de gente. Los quinielistas lo tienen más complicado para acertar un pronóstico con el ‘1-X-2’.

El Eibar 2020-2021 es un buen ejemplo de que el mundo está al revés en lo futbolístico. Es la primera vez que el conjunto eibarrés no ha ganado en sus 4 primeros partidos en casa en Primera División; pero tampoco antes había logrado 2 victorias en sus 3 desplazamientos iniciales. Como local, todavía no conoce la victoria, ya que de los 4 partidos que ha afrontado en Ipurua, ha cosechado 2 empates con el Celta (0-0) y el Osasuna (0-0), y 2 derrotas ante el Athletic Club (1-2) y el Elche (0-1). Mejor le han ido las cosas fuera, ya que aunque perdió frente al Villarreal en el estadio de La Cerámica (2-1), luego venció al Valladolid en el Nuevo Zorrilla (1-2) y al Sevilla en el Sánchez Pizjuán (0-1). En tierras hispalenses el pasado sábado, además de hacer un buen trabajo, a los eibarreses les acompañó la suerte que les faltó en el mismo feudo la pasada campaña. Tanto el Eibar como Mendilibar lograron su primer triunfo de la historia en el Sánchez Pizjuán, una gesta para recordar.

El Eibar sólo ha marcado un gol en casa, mientras que fuera ha hecho 4 tantos

En el apartado goleador también se puede apreciar cómo han cambiado los tiempos para los azulgranas. El Eibar como local sólo ha marcado un gol en 4 duelos (una media de 0,25 goles por partido), mientras que le han hecho 3 dianas. Fuera también ha estado mejor en la faceta rematadora, ya que ha conseguido 4 tantos en 3 encuentros (un promedio de 1,33 dianas por partido), mientras que solo han perforado su portería en 3 ocasiones.

La trayectoria del Eibar se topará el viernes (21 horas) en Ipurua con otro obstáculo difícil de superar, un Cádiz clasificado en puestos europeos (es sexto con 11 puntos). El conjunto andaluz también es una buena prueba de que sin aficionados en las gradas cuesta menos conseguir triunfos como visitante. Y es que el Cádiz ha vencido en sus 3 desplazamientos en su retorno a la ‘liga de las estrellas’ ante el Huesca en El Alcoraz (0-2), el Athletic Club en San Mamés (0-1), y el Real Madrid en Valdebebas (0-1). Este ‘bombazo’ -el primer triunfo del Cádiz en feudo madridista de la historia- también es una clara muestra de que actuar como local ahora, sin público, ya no es lo mismo que antes de la pandemia.

El Eibar de Mendilibar juega de la misma forma en Ipurua que a domicilio, con valentía, presionando a su oponente arriba, cerca del área rival. Esa valentía le ha dado su premio ante contrarios que ya no pueden hacer valer el ‘factor campo’ como anteriormente con los estadios llenos de seguidores animando a los suyos, presionando al enemigo deportivo y al árbitro encargado de impartir justicia. En la presente campaña, los azulgranas han vencido en feudos donde no lo habían hecho en Primera (el del Valladolid) o donde nunca habían triunfado (el del Sevilla).