Por eso de si se cumple el refrán de que «a la tercera va la vencida», este verano la Roma intentará aquello que no le salió ni en 2013 ni en 2018: el fichaje de Diego Costa. El de Lagarto, que no vive sus mejores momentos en el Atlético, con dos largas lesiones los dos últimos años que le han obligado a pasar por el quirófano y han mermado su rendimiento hacia números impensables en el Costa del año de LaLiga, apenas siete goles en 40 partidos. Aquella 2013-14 fueron 36 en 51. Un abismo de diferencia. Aún así, según apuntan con más fuerza desde Italia, la Roma busca un compañero para Dzeko (15 goles en 32 partidos esta temporada), después de que el fichaje de Kalinic ‘le saliera rana’ (no van a ejercer el derecho de compra de la cesión: lo van a devolver al Atlético) y en la agenda de Gianluca Petrachi, director deportivo, el nombre subrayado y en negrita, es el de Diego Costa.

Fundamental para Simeone, siempre su baluarte, por esa furia y esa fuerza que contagia a los demás, en los malos momentos sobre todo, la crisis provocada por el coronavirus podría alargar su permanencia en el Atlético. El club rojiblanco, ahogado por la economía (es uno de los clubes que ha declarado un ERTE) no acometerá muchos fichajes en verano (Andrea Berta, su director deportivo, ya lo reconoció el otro día en declaraciones a Tuttosport, «lo mejor sería que no hubiese mercado») y, aunque el Atlético busca un ‘9’, Costa podría continuar. La temporada pasada en el mercado invernal hubo una importante oferta desde China que rechazó.

Con contrato hasta junio de 2021, su valor de mercado ha descendido hasta los 18 millones de euros, según la última actualización de la página especializada Transfermarkt. La Roma, según informaba también la prensa italiana, no sabe aún el precio que el Atlético puede pedirle para acometer el fichaje del delantero hispano-brasileño que en agosto hará 32 años. Aunque novias no le faltan. También desde Italia el Nápoles le sigue, además de clubes desde Qatar y Brasil. El más interesado, sin embargo, es la Roma, a la espera de que no se cumpla ese otro refrán este verano: «no hay dos sin tres».