El presidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, lanzó un órdago a sus directivos en el curso de la noche del lunes, día para el que estaba programada una reunión del consejo que en principio debía ser una reunión técnica para evaluar el impacto económico provocado por la crisis sanitaria. Este tema sirvió para que Bartomeu pusiera firme a su junta e incluso pidiera dimisiones a los directivos que no compartieran el plan diseñado desde la cúpula.

Los principales señalados son dos, y no son cualquiera. Dos vicepresidentes: Emili Rousaud y Enrique Tombas. Uno hasta el lunes era el delfín para la candidatura continuísta y el segundo es el vicepresidente econññomico, que no es poco en los tiempos que corren. A ambos les dijo Bartomeu que habñian perdido su confianza y que pensaba quitarles atribuciones. Tienen 24 horas para responder si lo aceptan o presentan su dimisión.

Los directivos del Barcelona no pueden ser destituidos por el presidente, pero sí que pueden ser relevados de sus funciones. Esa fue la medida con la que amenazó el mandatario blaugrana, que no está dispuesto a que empiece el juego electoral en la sala de juntas.

Ante este cambio se presentan como figuras emergentes de la junta, Jordi Moix, que apunta a nuevo vicepresidente económico y patrimonial (está al cargo desde hace años del Espai Barça) y David Bellver, el último de los directivos que se incorporó al consejo, que podría ser nombrado tesorero. Otros dos directivos que están en la picota son Josep Pont y Silvio Elias. Ambos también han perdido el favor de Bartomeu.

Bartomeu no puede presentarse a la reelección por mandato estatutario y dentro de la junta han empezado movimientos para sustituirle. Esos movimientos no son unánimes y se han descubierto varios frentes, especialmente después de que la Cadena SER descubriera el escándalo de la contratación de la empresa I3 Ventures para monitorizar ls Redes Sociales del club que derivó en una campaña para desacreditar mediante cuentas falsas a ex directivos, ex jugadores y gente del entorno opositor barcelonista.

Tras destaparse esa noticia, la junta se reunió informalmente, esto es sin acta de la reunión, en un encuentro informal en Sant Joan Despí en el que saltaron chispas porque muchos directivos, encabezados por los pesos pesados y vicepresidentes Emili Rousaud entre otros pidió a Bartomeu que se apartara de la primera línea. El presidente se mantuvo firme, aguantó la embestida y ofreció la cabeza de su mano derecha, Jaume Masferrer a la espera de una auditoria de Price Waterhouse Coopers. El resultado de esta auditoria ha quedado congelado a causa de la paralización de la actividad no esencial en el Barcelona, pero según diversas fuentes, refuerza la postura del presidente.

Tras esa reunión, Bartomeu tomó el liderazgo del club de manera casi absoluta acompañado del CEO Òscar Grau ante la crisis del coronavirus y el lunes en la reunión de la junta puso marcando a la junta con un mensaje claro: nada de pensar en campañas electorales futuras y que el que no esté de acuerdo, puede ir desfilando. Se avecina tormenta en la directiva. Ha empezado la purga.