Josep Maria Bartomeu vive otra situación límite en el Barça. Presidente en funciones desde enero de 2014, cuando tomó el relevo del dimisionario Sandro Rosell, y ganador de las elecciones el 18 de julio de 2015, se encuentra seguramente ante la situación más difícil que ha vivido desde enero de 2015. Hay muchos incendios en el Barça, pero ninguno como cuando este quema a Leo Messi. Aquella tormenta de Anoeta acabó llevándose por delante a Andoni Zubizarreta (desde entonces el club no ha encontrado estabilidad en la dirección deportiva), pero Bartomeu, gracias a la ayuda de Xavi y, según otras fuentes, Mascherano, logró salvar la relación entre Messi y Luis Enrique y ganar un triplete que le reafirmó como presidente. Por el camino, el presidente del Barça ha vivido más momentos de crisis. Los casos Neymar, las caídas en Roma o Liverpool. Pero en este terremoto ha vuelto a aparecer Messi, una suerte de Papa en el Barça. Y va a costar resolverlo.

Es difícil saber la estrategia de comunicación que va a seguir el Barça a partir de ahora. Como es difícil saber cómo va a intentar resolver Bartomeu la situación de Abidal y Messi. El francés, desde este martes, ya tiene cerrada la puerta del vestuario si es que ya no la tenía. Ni siquiera el presidente le había mostrado mucha confianza en el mercado de invierno. Le había desacreditado no permitiéndole fichar lo que quería y, pese a una reunión el pasado domingo en la que supuestamente había salido reforzado, ya no se fiaba de él. Abidal ya estaba débil. Su entrevista en el Sport no ha hecho sino ponerlo definitivamente en el alambre. Ha sorprendido la torpeza de Abidal en todas sus respuestas. Sobre Xavi, sobre Valverde e incluso sobre el nuevo entrenador. Abidal reconoce conversaciones con Xavi, Henry y Pochettino, lo que deja a las claras que Setién era una cuarta o quinta opción.

El futuro de Abidal puede tener relación directa con el fichaje del delantero. El Barça quiere un parche que cubra las lesiones de larga duración de Suárez y Dembélé. Si Bartomeu le baja el pulgar a Abidal definitivamente, tendrían que ser él mismo y Ramon Planes quienes decidan qué refuerzo de LaLiga, si es que hay alguno a tiro, refuerza al Barça de aquí a final de temporada.

Y luego está el asunto Messi, que sí tiene realmente inquieto a Bartomeu. Con contrato hasta junio de 2021, Bartomeu persigue ampliarle su contrato antes de terminar su mandato. Messi tiene una cláusula por la cual podría salir gratis del Barça este verano. No parece que vaya a hacerlo. Su declaración de amor al club cuando ganó su sexto Balón de Oro tranquilizó a la afición. Pero Messi observa con preocupación este espiral de declaraciones equivocadas, de volantazos en la toma de decisiones deportivas y, en general, los síntomas de descomposición del club. Si continúa viendo el club roto, podría tomar una decisión drástica. No parece el escenario actual pero Bartomeu deberá cuidar mucho sus movimientos para que la cuestión Messi no empiece a hacerse una bola.